REPORTAJE

Y los refugiados llegaron a México

  • La política mexicana hacia los exiliados republicanos tenía un trasfondo estratégico: Las autoridades eran conscientes de su valía para el desarrollo del país latinoamericano
  • El Ateneo Español “es la institución donde estuvieron muchos exiliados... es simbólica, emblemática y posee un gran fondo archivístico y bibliotecario”

Figuras como Bernardo Giner de los Ríos tuvieron que huir de su país de origen porque eran perseguidas por sus posturas políticas o morales. Y, como don Bernardo, se pueden mencionar miles de personas que hicieron lo mismo para poder poner a salvo sus vidas y las de sus familias. Su archivo ya está a disposición del público en el Ateneo Español de México.

Muchos eran comunistas, otros socialistas, algunos fueron anarquistas, sindicalistas u homosexuales. Todos ellos huyeron de España durante la Guerra Civil o recién acabada la contienda. Se exiliaron para evitar las represalias de la dictadura. Un régimen capitaneado por Francisco Franco que se caracterizó por una represión obsesiva y sistemática. Sobre todo durante los primeros años. Según los militares en el poder, había que acabar con el contubernio judeo-masónico-comunista y con los supuestos enemigos de la patria.

Los refugiados se dirigieron a muchos lugares. Pero, entre ellos, destacaron dos: Francia y México. Sobre todo México. El gobierno de este país, presidido por Lázaro Cárdenas, lo tuvo claro desde el primer momento. Tenía que acoger a los republicanos españoles, muchos de los cuales eran intelectuales. Pero, ¿por qué gran parte de las élites ilustradas españolas tuvieron que salir corriendo del país? El historiador y profesor de la UNED, Jorge de los Hoyos, da en el clavo al responsabilizar de ello al inmovilismo del bando nacionalista.

Para esta gente –por los militares–, “los intelectuales habían importado del exterior ideas perniciosas e […] impropias de una España que, según su visión nacional, representaba la protección de las esencias católicas y tradicionales” (De los Hoyos, 2013: 2). Así, la élite cultural española se convirtió en uno de los objetivos principales de la persecución franquista. Al mismo tiempo huyeron muchos representantes políticos de diferente signo político. Todos republicanos. Todos demócratas. Todos pensadores.

Muchos de ellos vivieron un peregrinar muy largo. Pero un sector muy importante acabó en México. Desde un inicio, el Ejecutivo de Cárdenas se postuló a favor de la Segunda República, reconociéndola diplomáticamente. Una política que se mantuvo hasta la muerte de Franco, producida en 1975. Por ello, se desplegaron toda una serie de gestiones a través de embajadores mexicanos en Europa, como los de Lisboa, Daniel Cosío Villegas, o París, Narciso Bassols, para atraer a los refugiados.

¿Por qué México?

La de Cárdenas se alzó como una política de acogida que hay que enmarcarla dentro de una multiplicidad de factores. Por un lado, su interés por dar cobijo a la intelectualidad republicana y no perder su labor y alto nivel. “Cosío Villegas tomó conciencia de la inevitable derrota republicana antes que muchos otros y buscó la manera de poner a salvo una parte del legado cultural de la República” (De los Hoyos, 2013: 12 – 13).

También hay que mencionar la coincidencia política entre diferentes sectores hispanos-mexicanos. Una circunstancia que se dio gracias a las magníficas relaciones establecidas entre los gobiernos posrevolucionarios de México –desde la presidencia de Álvaro Obregón– y la oposición republicana a Alfonso XIII. Unos vínculos que se estrecharon con Plutarco Elías Calles y, sobre todo, debido al impulso conferido por el presidente Lázaro Cárdenas poco antes de la Guerra Civil española. “Hay que tener en cuenta la simpatía y la afinidad ideológica que se estableció entre los republicanos y socialistas españoles, y los revolucionarios mexicanos” (Mateos, 2003: 542).

La de México fue una política que se mantuvo durante todo el Franquismo. Así, se aseguró la permanencia de los migrantes españoles en el país Latinoamericano, muchos de ellos muy preparados. Se trató de una sangría de la que la nación emisora tardaría mucho en recuperarse. “Este grupo [el de exiliados] estuvo caracterizado fundamentalmente por individuos del sexo masculino, con edades entre los 20 a los 50 años, casados, originarios de las principales capitales españolas […]. También fueron poseedores de diversos conocimientos y habilidades y, sobre todo, de una alta cualificación profesional” (Armendáriz y Ordóñez, 1999: 8).

Las instituciones

Tal fue la importancia de los refugiados españoles que el gobierno mexicano impulsó varias instituciones y organismos para que pudieran desempeñar su labor profesional. Un ejemplo fue el Colegio de México (COLMEX), que se fundó el 1 de julio de 1938 bajo el nombre de Casa de España, con la idea de salvaguardar a la intelectualidad republicana de la barbarie del Franquismo. “Mientras la Guerra Civil se complicaba cada vez más para los defensores de la democracia y la legalidad vigente, la Casa de España aceleró sus gestiones en la pretensión de salvar y captar al mayor número de intelectuales posibles” (De los Hoyos, 2013: 18). El COLMEX sigue funcionando actualmente y es uno de los centros de investigación más prestigiosos de América Latina.

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El embajador de España en México, Luis Fernández-Cid, también participó en el acto de entrega del archivo de Giner de los Ríos al Ateneo Español en México. // Foto: Luis Miguel Vargas Contreras

Sin embargo, los exiliados también crearon sus propias entidades. Entre ellas, ocupó un lugar fundamental –y lo sigue haciendo– el Ateneo Español en México. Se trata de una institución creada en 1949 con una filosofía muy concreta. “La gran cantidad de intelectuales, artistas, profesores universitarios o científicos exiliados en México tuvieron siempre en el Ateneo un espacio donde reforzar los lazos comunes que los unían, fundamentalmente los de ser republicanos y españoles exiliados, siendo dicho organismo también un lugar abierto a la acción y la discusión política” (López, 2009: 49). En definitiva, “la nueva sociedad nacía con una  doble naturaleza cultural y política: al servicio de una tradición cultural alejada de la que representaba el ultramontanismo franquista y, en lo político, depositaria de los valores republicanos liberales y democráticos” (López, 2009: 45).

De hecho, el Ateneo Español de México conserva actualmente dichos objetivos culturales, además de su espíritu democrático. Precisamente, en esta filosofía es en la que se han de incardinar sus diferentes propuestas y actividades. Así, la institución “no sólo encarnó un episodio brillante y significativo de la llegada de los mencionados intelectuales al país, sino que además, a fecha de hoy, se ha constituido en el depositario de una parte de esa memoria del exilio español republicano en América y, de manera más concreta, en México” (López, 2007: 41).

Bernardo Giner de los Ríos y su archivo

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El archivo de Giner de los Ríos servirá para estudiar el exilio republicano español en México. // Foto: Luis Miguel Vargas Contreras

También en este enfoque se entiende el acto celebrado hace unos días, el 14 de marzo, en el Ateneo Español en México. Se trató de la entrega del archivo de Bernardo Giner de los Ríos a la institución. En el evento estuvieron presentes no sólo autoridades de la Embajada Española, sino también tres de los nietos de don Bernardo. Los asistentes fueron testigos de un emotivo evento, en el que no faltaron recuerdos a la labor de Giner de los Ríos, quien fue ingeniero y arquitecto, además de profesor en la Institución Libre de Enseñanza. Asimismo, obtuvo el acta de diputado en 1931 por la Agrupación al Servicio de la República y en 1936 por Unión Republicana. A partir de 1937 ocupó varias responsabilidades ministeriales, entre las que se encontraron la de Comunicaciones y Marina Mercante; Trabajo, Sanidad y Previsión Social; o la de Comunicaciones Transportes y Obras Públicas. Tras la finalización de la Guerra Civil se exilió primero en República Dominicana y, posteriormente, en Ciudad de México, donde se instaló definitivamente.

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María Luisa Capella, coordinadora del CEME, durante la entrega del archivo de Giner de los Ríos al Ateneo Español en México. // Foto: Luis Miguel Vargas Contreras

Asimismo, durante el acto del pasado 14 de marzo también hubo un reconocimiento al Centro de Estudios de Migraciones y Exilios (CEME), de la UNED, dirigido por Alicia Alted y Jorge de los Hoyos. Ésta ha sido la institución encargada de recuperar y conservar el legado documental del que fuera ministro durante la Segunda República. “El primer archivo que hemos tenido en nuestras manos ha sido el de Bernardo Giner de los Ríos, gracias a la generosidad de sus nietos, que como dignos descendientes de don Bernardo, además de conocer a fondo el contenido documental, no dudaron ni un momento en solicitar expresamente que este acervo se depositara en el Ateneo Español de México y que fuera de conocimiento público”, aseguraba durante el evento la coordinadora del CEME, María Luisa Capella.

Pero, ¿por qué se seleccionó el Ateneo? “Porque es lo lógico”, respondía Capella. “Es la institución donde estuvieron muchos exiliados, porque es simbólica, emblemática y porque, además, posee un gran fondo archivístico y bibliotecario”, continuaba. De hecho, Giner de los Ríos estuvo vinculado a esta organización. Así, y gracias al legado documental de don Bernardo se ha conocido un poco más sobre la forma de pensar y vivir del exilio republicano, que nunca abandonó la idea de poder regresar a España.

Y, ahora, ¿qué?

La historia siempre nos ha de instruir para afrontar mejor el futuro. Debemos aprender de ella. Figuras como Bernardo Giner de los Ríos tuvieron que huir de su país de origen –en este caso, España– porque eran perseguidas por sus posturas políticas o morales. Y, como don Bernardo, se pueden mencionar miles de personas que hicieron lo mismo para poder poner a salvo sus vidas y las de sus familias.

Por ello, es fundamental estudiar el pasado y dar a conocer el periplo de estos ciudadanos. Dentro de esta filosofía se debe comprender  la recuperación y puesta a disposición pública del archivo de Giner de los Ríos. Es un avance muy importante. De hecho, en algunos países son muy conscientes de la relevancia que tiene la memoria. “En Alemania, por ejemplo, no hay un solo lugar en el que no exista una placa recordando a los represaliados por el nazismo”, explicaba María Luisa Capella a FuegoAmigo.es. Sin embargo, en España, con la llegada de la Democracia “no se ha tratado de frente esta problemática”.

En este sentido, la Ley de Memoria Histórica se aprobó en 2007, mientras que la muerte de Francisco Franco ocurrió en 1975. Entre ambas fechas pasaron “casi el mismo número de años que duró la dictadura”, denunciaba Capella. Además, la norma “está hecha para que todo el mundo se encuentre contento, aunque no mira al pasado de frente”, subrayaba la coordinadora del CEME.  

Sin embago, y lo más importante, es que a través de este tipo de normativas –y de otros instrumentos culturales, educativos y sociales– se pueda evitar el olvido de la historia. De esta forma, se podría enfrentar el porvenir de una forma más certera. Pero, si se ignora el pasado, las sociedades están condenadas a repetir cíclicamente sus errores. Y si no lo creen, pregunten a la Unión Europea sobre el asunto de los refugiados sirios…

Bibliografía consultada

ARMENDÁRIZ, S. y ORDÓÑEZ, M.M. (1999). La aportación de los refugiados españoles a la bibliotecología mexicana: notas para su estudio,  Clío: History and History Teaching, 8, pp.: 1 – 10.

DE LOS HOYOS, J. (2013). La recepción de los universitarios españoles en Estados Unidos y México durante la Guerra Civil (1936 – 1939). Seminario Permanente México – España, México DF: Colmex.

LÓPEZ, J.M. (2009). El Ateneo Español de México y el exilio intelectual republicano, Arbor: Ciencia, pensamiento y cultura, 735, pp.: 41-55.

MATEOS, A. (2003). La «embajada oficiosa» de Indalecio Prieto en México durante la presidencia de Lázaro Cárdenas, 1939-1940. En LIDA, C.E. Nuevas miradas: la presencia española en México. México DF: Colmex.

2 Responses to "Y los refugiados llegaron a México"
  1. Fernando Barbero Carrasco dice:

    Magnífico y esclarecedor artículo. Con desgraciada actualidad.

  2. María José dice:

    Extraordinario recorrido histórico por un exilio que todavía se siente en el ambiente cultural de España. Me has ilustrado sobre partes de mi historia que desconocía. Gracias.

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