REPORTAJE

El valor del periodismo (ambiental)

  • "En épocas de crisis, los que más sufren son los contenidos especializados”, confirma José María Montero.
  • La formación es muy importante en el periodismo de medio ambiente.
  • La Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) reúne a más de 200 profesionales especializados.
  • “El informador sobre medio ambiente no es un activista. Es un periodista que hace su trabajo sobre un tema específico”, señala Clara Navío.

La coyuntura económica parece que no mejora. El desempleo en nuestro país se mantiene en cotas altísimas. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) de julio de 2016 –referida al segundo trimestre del año–, hay 4.574.700 parados, lo que supone el 20% de la población activa. Una auténtica barbaridad. Y para los jóvenes, la situación es peor. Es verdad que en los últimos meses los datos están siendo algo más positivos. Pero, aún así, las cifras son incontestables. En España hay un grave problema con la falta de trabajo.

El periodismo no es ajeno a esta circunstancia. De hecho, se constituye como uno de los sectores más perjudicados. De acuerdo a la última actualización de la EPA, hay unos 31.800 ciudadanos que están buscando ocupación como plumillas. Una cifra que ha aumentado en un 12,3% respecto al mismo periodo del año pasado…

Y esta realidad, ¿también repercute en la información ambiental? Evidentemente. “Ahora mismo, el periodismo en general en España se encuentra en una situación bastante mala. Y en épocas de crisis, los que más sufren son los ámbitos especializados”, confirma José María Montero, director de “Espacio protegido” y “Tierra y Mar”, que se emiten en Canal Sur.  “Se ha notado un descenso de estos contenidos, porque los medios se han quedado con menos gente”, subraya la presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), Clara Navío. “Con una menor plantilla no se puede atender todo el volumen de información que existe y, al final, cambian las prioridades…”, denuncia.

Por ello, Navío señala que, por regla general –y aunque algunos medios no han dejado de atender estos asuntos–, los temas relacionados con el medio ambiente han descendido en visibilidad. En este sentido, la presidenta de APIA distingue dos vertientes de la problemática. Por un lado, y en relación a los periodistas, señala que “hay buenos profesionales en los medios, con una gran experiencia, bagaje y conocimiento”. Así, en cuanto a la calidad de los contenidos, Navío es muy clara. Existe un gran nivel.

X Congreso Nacional de Periodismo Ambiental, celebrado en 2013 en Madrid.

X Congreso Nacional de Periodismo Ambiental, celebrado en 2013 en Madrid. Foto: APIA.

Sin embargo, cuando se habla de cantidad, la cosa cambia. La responsable de APIA reconoce que no hay encuestas generales sobre este asunto, aunque existen estudios más concretos con los que poder hacerse una idea. Y la realidad es que se ha prescindido de profesionales, por lo que los informadores que continúan trabajando están desbordados. “Si se mira en conjunto, puede parecer que hay mucha información ambiental, pero si se observa medio por medio, no hay tanta”, explica Navío.

Además, denuncia que muchas veces este tipo de contenidos se ubican en secciones muy amplias, junto con otros asuntos muy diferentes. Y casi siempre bajo el epígrafe de “Sociedad”. “Muchas veces ocurre esto porque hay poca gente haciendo información ambiental en los medios generalistas”, explica. “Y en un informativo que dura 30 ó 40 minutos, ¿cuánto se dedica a los contenidos de 'Sociedad'? ¿Tres minutos? Un tiempo que, además, se debe dividir entre diez especializaciones diferentes…”, añade.

Esta situación es criticada por muchos otros profesionales que se dedican a la información verde. “Las prioridades en las redacciones están demasiado centradas en el conflicto y la confrontación política, por lo que cuesta mucho incluir este tipo de temas”, confirma Caty Arévalo, redactora en EfeVerde. “El periodismo ambiental necesita especialistas, porque trata temas bastante complejos que requieren una cobertura regular y constante”, señala.

El reflejo en la prensa

Sin embargo, en algunos contextos se sigue apostando por este tipo de contenidos. “En el ámbito local se genera mucha información ambiental”, confirma Clara Navío. “Al ser cosas que afectan directamente a los ciudadanos, tienen un mayor presencia, ya que informan de aquellos asuntos que se encuentran más próximos a sus lectores”, aclara. Sin embargo, en este nivel también se ha sentido la crisis. “Se ha buscado un modelo del profesional todoterreno, que cubra un poco de todo pero que no esté centrado en nada”, denuncia José María Montero. En definitiva, se mantienen los contenidos, pero no a los especialistas.

Además, hay medios en los que todavía queda camino por recorrer. “Los digitales, en general, están apostando menos por la información ambiental”, afirma Clara Navío. No obstante, reconoce la existencia de profesionales especializados en algunos de ellos, pero no es la tónica general. Hay que hacer un esfuerzo en este sentido. Por ello, el informador ambiental y ex presidente de APIA, Luis Guijarro, destaca las posibilidades de este ámbito. “Los periodistas en general –pero también los centrados en medio ambiente– no nos podíamos quedar en el 2.0, por lo que tenemos que tocar la innovación y toda la tecnología que le acompaña”, señala.

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Periodistas ambientales españoles. Foto: APIA.

En definitiva, hay que sacar partido a las herramientas de comunicación que están surgiendo en los últimos años. “Debemos aprovechar la excelente y magnífica oportunidad que nos brindan las nuevas tecnologías de la información, y especialmente las relacionadas con el uso y manejo de las redes sociales”, afirma José Luis Gallego, naturalista, divulgador ambiental y colaborador –entre otros– de Onda Cero, La Vanguardia y eldiario.es.

Además, si se tiene en cuenta que los contenidos existen, y que son de muy alta calidad, ya está realizado gran parte del trabajo. De hecho, España –a pesar de la crisis– todavía sigue contando con algunas publicaciones y espacios especializados en medio ambiente. Entre las revistas que se mantienen están “Quercus” –aparecida en 1981–, “Ciudad Sostenible”, “Energías Renovables” o “Ballena Blanca”, además de otras. Incluso, hay agencias, como EFEVerde o SINC –centrada más en contenidos científicos en general–, que también tratan las mencionadas problemáticas. “Me parece fundamental la existencia de estos medios. Son excelentes. Pero igualmente es muy importante que haya espacio para el medio ambiente en las redacciones generalistas”, añade la presidenta de APIA.

Por ello, también se debe tener en cuenta los programas de radio y televisión existentes, algunos de ellos con una gran tradición, como “Escarabajo Verde” –emitido en La 2 de TVE desde 1997–  o  “Espacio protegido” y “Tierra y Mar”, de Canal Sur. “Tienen una alta calidad y llegan a un gran público. Es la democratización de la información ambiental”, sentencia Navío. “Una información de alto nivel accesible a grandes capas de la población es fundamental. A cuanta más gente alcancen estos contenidos, más se divulgarán, porque el conocimiento es la primera fase de la conservación”, añade.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Así lo cree José Luis Gallego, que afirma que los medios generalistas en España deben hacer un mayor esfuerzo en la inclusión de este tipo de informaciones. Por ello, defiende un cambio en sus tiempos de emisión. “Se puede mejorar la visibilidad de los contenidos ambientales apostando por ellos. No dedicándoles una franja propia de media hora al amanecer de los sábados, sino incorporando estos asuntos a los grandes magazines de la mañana o al final del informativo de la noche, en la cabecera del Prime Time”, propone.

Actualmente –como señaló Luis Guijarro en el taller organizado por APIA en Salamanca en febrero de 2015–, las noticias relacionadas con el medio ambiente se encuentran entre el 1,45% y el 3,43% del total de las emisiones informativas, según el estudio que se consulte. Durante el tiempo restante, el deporte y la política son los grandes protagonistas. Ante esta realidad, José Luis Gallego defiende la implantación de nuevos formatos. “El rigor es la base de la divulgación ambiental, pero para llegar al público debemos ser también ocurrentes, divertidos, amenos… Tenemos que conectar con la gente: seducirla más que convencerla, enamorarla más que asustarla”, añade. De hecho, el interés ciudadano sobre estas temáticas está ahí. Según el Eurobarómetro de 2014, el 75% de los europeos pensamos que el medio ambiente es importante y que afecta a nuestra vida.

La relevancia de la formación

Pero detrás de toda esta labor comunicativa, debe haber unas nociones técnicas. “A la especialización no se llega de manera espontánea, sino a través de la formación”, indica José María Montero. Por ello, se trata de un asunto clave. “Un periodista, cuanto más aprenda del tema al que se dedica, mejor”, corrobora Caty Arévalo. “El informador tiene que tener unos conocimientos básicos de partida y luego debe estar en constante actualización”, comenta la máxima responsable de APIA.

A través de esta formación se puede dar respuesta a los nuevos retos que, en todos los aspectos, ofrece el periodismo sobre medio ambiente. No sólo desde el punto de vista de la biodiversidad, los ecosistemas o los avances científicos. También en el tema jurídico. “Por ejemplo, Europa es una ´maquinita´ de hacer legislación ambiental”, describe Clara Navío.

En este sentido, José Luis Gallego reconoce que estar formado es muy relevante para la mencionada especialización. “Es imprescindible dominar las cuestiones básicas de este importante ámbito de la información”, asevera. Pero insiste en que tampoco se debe dejar de lado la manera en la que se lanza el mensaje. Por ello, apuesta por espacios “con un formato divertido y ameno en el que la gente aprenda a ahorrar agua, a hacer un uso más eficiente de la energía, a reducir y reciclar sus residuos, a conservar sus bosques, a amar la naturaleza”.

Y mañana, ¿qué?

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Jornada de periodismo ambiental organizada por APIA. Foto: APIA.

Pero, ¿qué nos depara el futuro? Éste siempre es esperanzador. De hecho, ya se ha mencionado la calidad de las publicaciones especializadas. Sin embargo, queda mucho por hacer en otros aspectos. “Desde APIA tenemos bastante relación con la universidad y vemos que hay pocos estudiantes que quieran dedicarse a esta especialidad, pero siempre hay alguno”, señala Clara Navío.

Además, “hay que seguir apostando por la calidad, por informaciones que sean realmente valiosas para nuestros receptores”, complementa José María Montero. “Tampoco hay que dejar de lado el análisis. La realidad es cada vez más compleja y necesita que se interprete de manera que entendemos qué está ocurriendo”, añade Montero. Por ello, “en estos momentos, el periodismo ambiental tiene un papel transversal importantísimo”, confirma Luis Guijarro.

En definitiva, hay que apostar por esta especialización, ya que el medio ambiente es fundamental para muchos aspectos. Incluso para la economía. La crisis también es ecológica. Por ello, los medios deben confiar más por esta temática. No sólo han de mirar la cuenta de resultados y las audiencias. Tienen que implicarse en la divulgación de los contenidos con el entorno natural.

“El periodismo especializado es valioso para los medios de comunicación, porque permite hacer contenidos de calidad en cuestiones que cada vez están más presentes en la agenda informativa diaria”, confirma José María Montero. En este sentido, la responsable de APIA recuerda que “el informador sobre medio ambiente no es un activista. Es un periodista que hace su trabajo sobre un tema específico”. Por todo ello, se deben fomentar los mencionados contenidos, lo que requiere recursos humanos y materiales. No hay que olvidar que el periodismo ambiental tiene valor. ¡Y mucho!

APIA     

La Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) es una organización profesional fundada en 1994, que se encuentra integrada en la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE). “Actualmente, más de 200 profesionales del periodismo de toda España vinculados a esta especialidad son miembros de APIA”, confirman desde la entidad.

Entre sus metas se encuentra “velar por la independencia y objetividad de los contenidos informativos y divulgar con rigor la información medioambiental”, señalan sus responsables. Desde APIA también se busca la promoción del debate sobre esta temática y la defensa de la libertad de sus miembros, intentando facilitar el diálogo y el acceso a las fuentes informativas. “También trabajamos para capacitar a nuestros socios para que tengan una mejor posición para hacer su desempeño profesional y para poner los asuntos ambientales en las agendas informativas y de la sociedad”, añade su presidenta, Clara Navío.

Con estas finalidades, desde la mencionada asociación se impulsan diferentes iniciativas. Entre ellas, por ejemplo, un congreso nacional de periodismo –que tiene lugar cada dos años–, talleres sobre esta especialidad informativa, encuentros con políticos y empresas del sector, cursos, conferencias, viajes de trabajo… Incluso, entregan anualmente los premios Vía Apia y Vía Crucis. “Son unos galardones con los que se distingue a aquellas personas o instituciones que más y menos se han destacado –respectivamente– por su colaboración y facilidades para el desarrollo de las labores informativas de los profesionales que trabajan en esta especialidad periodística”, describen desde APIA

Un ejemplo más de estas propuestas son los desayunos  informativos con el ministro de medio ambiente de turno. “Estas reuniones son más o menos off the record y los ministros entran a todas las preguntas sin ningún problema”, señala Clara Navío. “Otra cosa es que la respuesta satisfaga o no, pero no rehúyen ninguna cuestión”, concluye.

One Response to "El valor del periodismo (ambiental)"
  1. Carlos P. dice:

    Me interesa este tema. Para mí, uno de los graves problemas del periodismo ambiental es el peligro de caer en las garras de la pseudociencia y el anticientifismo. De un tiempo a esta parte he visto un estiramiento hacia estás posturas. Por ejemplo, la delirante actitud en contra de los transgénicos, cuya salubridad está absolutamente demostrada.

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