REPORTAJE

Cuando lo verde se hace partido…

  • Actualmente, los diputados verdes españoles pertenecen a Equo y a ICV.
  • La estructura local de los partidos ecologistas es cada vez más importante.

El ecologismo siempre ha tenido mucha fuerza en España. Ha sido un movimiento social con multitud de seguidores. Para comprobarlo, sólo hay que remitirse a las protestas antinucleares de la década de 1980. Fue un claro ejemplo de su vigor. Sin embargo, este brío no se ha llegado a condensar en el Congreso. Es cierto que han existido algunos diputados verdes desde la restauración de la democracia. Pero nunca con la misma fuerza parlamentaria que en otros países de nuestro entorno, como Alemania.

En la actualidad la ecología política cuenta con cinco representantes en la carrera de San Jerónimo –frente a los 67 del Bundestag teutón–, de los cuales tres pertenecen a Equo y dos a Iniciativa Per Catalunya Vers (ICV). Todos ellos adscritos al grupo confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea. Concurrieron en coalición a las elecciones. De esta forma, han conseguido un resultado calificado como histórico por diferentes sectores.

- Pero, ¿por qué en España las formaciones ambientalistas no han conseguido los mismos resultados que en la federación germana? –pregunta el periodista.

- La cuestión viene de lejos. En la cultura democrática española existe un desfase respecto a la cuestión ecológica, que procede de la Transición –asegura el catedrático de la Universidad de Málaga, Ángel Valencia–. En aquel momento, existían otro tipo de prioridades. Había que consolidar el marco político y constitucional, el sistema de partidos… Por ello, la izquierda olvidó el elemento verde.

Asimismo, Valencia también menciona otras razones para entender la actual situación. Entre ellas, la división existente en el seno del movimiento conservacionista. “No todos sus miembros estaban de acuerdo en la vertebración de un partido para la consecución de los objetivos verdes”, explica. Pero, además, tampoco ha habido acuerdo en torno al liderazgo. “El problema es que existen diversas formas de entender el ecologismo”, asegura el catedrático.

Un ejemplo de ello son las diferencias existentes entre Equo y la principal formación animalista de España. “No rivalizamos. Todas las herramientas son positivas. Pero nosotros somos una formación con ideas sobre diferentes ámbitos, como la educación, la economía, la política exterior…”, indica la coportavoz nacional de Equo, Marta Santos. “A mí me gustaría saber qué es lo que votaría un diputado de PACMA en torno a la privatización sanidad. Hay que tener respuestas para más cosas y expresar claramente la ideología”, añade.

Desde PACMA responden. “Dividimos nuestro programa en tres grandes bloques: la defensa de los derechos de los animales, del medio ambiente y de la justicia social”, explica su presidenta, Silvia Barquero. “Las tres son igualmente importantes”, asegura. “En Equo son claramente conservacionistas. Protegen el medio ambiente. Pero no tienen un interés real en amparar los derechos de los animales”, denuncia. “De lo contrario, sus diputados ya habrían propuesto prohibir la tauromaquia”, espeta Barquero.

A nivel ideológico.

Por tanto, existen disparidades programáticas entre los diferentes grupos españoles. Pero también en relación a otras fuerzas similares del continente. “La base ideológica y doctrinal de esta tendencia en nuestro país tiene una vinculación marxista, alejándola de la teoría verde más tradicional”, explica Ángel Valencia. “Aquí, se ha producido un desarrollo distinto, vertebrado en torno a ideas ecosocialistas, inspiradoras de ICV”, complementa. “Ideológicamente se trata de una formación roji-verde, no ecologista pura”, asegura. ICV se fundó en 1987, pero no definió dichos postulados hasta diez años más tarde, en 1997.

- ¿Por qué se produjo esta transformación ideológica? –espeta el periodista.

- Se trató de una evolución natural de la sociedad, y especialmente de la izquierda, que comenzó a entender que las contracciones del capitalismo no son únicamente económicas. También son ambientales –explica David Cid, coordinador nacional de ICV–. Tenemos un planeta finito y, si seguimos por el mismo camino, podríamos estar poniendo en peligro la supervivencia de la Tierra e, incluso, de nosotros mismos.

- Entonces, ¿qué respondería a aquellos que aseguran que los partidos ecosocialistas no son formaciones verdes convencionales?

- En primer lugar, respeto todas las opiniones. Pero es difícil entender que el ecologismo no tenga un componente económico –responde Cid–. Estamos en un sistema que genera tanto desigualdad social como ambiental.

De hecho, los postulados ecosocialistas también se observan en la formación de López de Uralde. “Programática e ideológicamente, estamos muy próximos”, confirman desde Iniciativa. En cambio, PACMA “se trata de un partido centrando en un tema concreto –como el animalismo–, que para nosotros es importantísimo. Pero dentro del ecologismo político hay muchas más corrientes, como el ecofeminismo, el cambio climático, los residuos, la movilidad, las energías renovables…”, añade el representante de ICV.

Unas aseveraciones que no han pasado inadvertidas en las filas animalistas. “En nuestro ADN también se encuentra la defensa del medio ambiente. Se trata de un elemento esencial de nuestra razón de ser”, confirma Barquero. Pero insiste en hacer hincapié en la defensa de los derechos de los animales, “sobre todo en un país como España, en el que todavía existen prácticas tan terribles como la tauromaquia o la caza”.

De la calle a las instituciones.

A pesar de estas divergencias, se está desarrollando un importante proceso de institucionalización del movimiento verde. “Se trata de una evolución lógica. Es un paso que en algunos países de Europa –como Alemania– se dio a finales de los años 70 y principios de los 80”, explica Ángel Valencia. “Nos dimos cuenta que la sociedad se organiza en los poderes públicos, que es el lugar en el que se toman las decisiones. Por ello, es muy importante participar en ellos”, índice Marta Santos, de Equo. Todo ello, además, sin olvidar los orígenes. “No entendemos al político sin ser activista, y viceversa”, añade.

- Entonces, la ecología parlamentaria, ¿es algo coyuntural o se mantendrá en el tiempo? –pregunta el reportero.

- Ha llegado para quedarse –asegura el profesor universitario–. El medio ambiente es cada vez más importante dentro de la política contemporánea, por lo que su influencia es mayor. En nuestro país, también progresará positivamente.

A pesar de ello –o precisamente por esta participación en los procesos electorales–, otra controversia que ha surgido últimamente ha sido la fórmula bajo la que presentarse a los comicios. “Se trata del debate entre conformar un espacio político propio e independiente, o apostar por una política de coaliciones”, relata Ángel Valencia. Tanto ICV como Equo han preferido la segunda de las opciones. “En Cataluña hemos impulsado diversos espacios de confluencia política”, confirma David Cid, de Iniciativa. “Se han podido construir lugares de encuentro por encima de las siglas”, añade.

En esta misma línea, Equo y Podemos se presentaron coaligados a las elecciones generales de 2015 y de 2016. “Pensamos que el acuerdo de la izquierda es necesario. Nosotros somos un partido verde, pero también progresista”, confirma Marta Santos. “Se puede hacer mucho más juntos que desunidos”, añade Santos.

De hecho, el rendimiento de estos pactos ha sido positivo. “En los últimos años, la ecología política ha tenido más éxito gracias a las alianzas”, confirma Ángel Valencia. Sólo hay que observar los resultados de Equo e ICV para comprobarlo. “Si estas formaciones hubieran acudido solas, el sistema electoral hubiera impedido que obtuvieran representación”, añade el especialista. Sin embargo, esta cooperación también tiene una contrapartida, y es que la voz de los partidos verdes “puede quedar difuminada entre la de socios mayores”…

La importancia de lo local.

- Y para conseguir esta visibilidad, las formaciones ambientalistas ¿deberían diseñar estructuras a nivel regional y local? –lanza el reportero.

- Sin duda. Es más, la ideología ecologista siempre ha defendido aquello de «pensar globalmente, actuar localmente» –confirma el catedrático–. El éxito está en lo municipal y en lo europeo. En la UE se abordan asuntos medioambientales muy importantes. Entre ambos extremos existe uno intermedio, el nacional, que también hay que atender…

De hecho, formaciones como Equo estarían trabajando en este sentido. Cuentan con diferentes agrupaciones locales, como la de Guadalajara. “Intentamos estar presentes en todos los asuntos ambientales y políticos que afectan a la ciudad y a la provincia”, asegura Juan Antonio Lázaro, coportavoz de Equo en esta población. “Nosotros actuamos en nuestro espacio. Pero los problemas ambientales afectan a todo el mundo. Si destruimos el entorno, estamos acabando con nosotros mismos”, índice Lázaro. “Este mensaje está comenzando a entenderse, pero todavía no ha calado lo suficiente”, añade.

En cualquier caso, la ecología ya se ha hecho un hueco en el panorama español. “La agenda política se ha ampliado tanto con la inclusión de estos temas tanto en los partidos tradicionales, como a través de la creación y la acción de las nuevas formaciones verdes”, confirma Ángel Valencia en el artículo Democracia, ciudadanía y ecologismo político. “Su crítica de la colonización, de la explotación y de la destrucción de la naturaleza ha supuesto un reconocimiento de la importancia del mundo biológico en el cálculo de la toma de decisiones institucionales y económicas”, concluye el catedrático.

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