“Por la Masonería Femenina han pasado mujeres de gran relevancia”

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Natividad Ortiz Albear es profesora de historia. Pero, también, es una de las principales teóricas sobre historia de la Masonería Femenina en España. Sus publicaciones siempre son tenidas en cuenta por los investigadores que emplean el enfoque de género. Y, al mismo tiempo, Ortiz es consciente de la importancia de la divulgación histórica. No sólo escribe compendios eruditos. Ha publicado dos novelas, una de las mejores fórmulas para transmitir al público los avances que –sobre esta materia– se están realizando en nuestro país. Fuego Amigo ha querido hablar con esta experta. Durante la conversación hemos tocado diversos temas, entre los que se encuentran el devenir de las logias femeninas y la salud de la política científica hispana. Un lujo de charla.

La Masonería de Adopción comenzó en la década de 1770 en territorio francés. ¿Cuál fue la causa de que apareciera este tipo de sociabilidad?

En Francia –que en aquella época ya era un país más adelantado que España– las mujeres empezaron a tener ciertas inquietudes. En cualquier caso, las primeras componentes de la Masonería de Adopción fueron aristócratas. Eran la élite de la élite. E, incluso, antes de que apareciesen dicho tipo de logias, se crearon las llamadas «distracciones misteriosas». Para la concepción de la época, resultaba raro que las mujeres quisieran entrar en la Orden, por lo que aparecieron estos grupos. Unos talleres que no tuvieron un gran alcance.

Pero la realidad es que mujeres muy destacadas del momento formaron parte de estas reuniones, como la Duquesa de Chartres, quien tuvo una gran influencia en la Corte. Fueron logias con nombres muy sugerentes, como El Candor. Por tanto, al inicio la Masonería Femenina se definió por su elitismo.

«En el siglo XVIII, la Masonería estaba muy relacionada con las élites intelectuales, culturales y políticas».

¿Por qué en los primeros talleres de señoras estuvieron compuestos por aristócratas?

Por la situación de las mujeres en el siglo XVIII. Las aristócratas eran las únicas que accedían al conocimiento. La mayoría de la población estaba en la pobreza, por lo que sólo esa pequeña parte de la sociedad tenía la posibilidad de educarse. En consecuencia, la Masonería estaba muy relacionada con las élites intelectuales, culturales y políticas. Pero, ojo, no estaba vinculada con todo el poder establecido, porque en España –por ejemplo– pasaba lo contrario. El Absolutismo no tenía nada que ver con la Orden, ya que el movimiento masónico estaba vinculado a las ideas de la Ilustración, que intentaban traer cambios y vientos nuevos.

¿Por qué la Masonería femenina surgió en Francia y no en Inglaterra? Al fin y al cabo, las logias especulativas aparecieron en Londres el 24 de junio de 1717…

La inglesa –al igual que todas las masonerías en esa época– impedía a las mujeres entrar en sus talleres, puesto que no tenían derechos civiles. Digamos que se las tenía jurídicamente por «menores de edad», y las Constituciones de Anderson decían claramente que solo podían ingresar en la Orden quien fuera libre. Pero las mujeres no lo eran. Dependían siempre de un varón, por lo que no podían pertenecer a la Fraternidad. Sin embargo, en Francia se soslayó esta norma.

«Las masonas fueron mujeres de una importante actividad intelectual e intervinieron en los primeros movimientos feministas españoles».

Eso sí, las féminas no accedían a logias regulares, destinadas a los hombres. De hecho, se crearon unos talleres especiales para ellas –llamados de Adopción– que segregaban a las mujeres, puesto que les restringían muchísimo sus actividades. Las señoras sólo podían llegar a los grados simbólicos y no tenían autonomía, ya que sus reuniones estaban supervisadas por el venerable maestro del taller masculino del que dependían. Se trataba de una Masonería muy light.

Pero, ¿por qué apareció en Francia y no en Inglaterra? Probablemente tenga que ver con el carácter francés, que era una sociedad más abierta en cuanto a los comportamientos y a las actitudes…

Yendo al caso español, ¿qué importancia tuvieron las logias femeninas en nuestro país?

En la parte que he estudiado yo –entre 1868 y 1939– la mayoría de las mujeres fueron iniciadas en logias de Adopción, creadas por las grandes Obediencias masónicas, como la Gran Logia Española o el Gran Oriente Español. Pero en otros casos las mujeres ingresaron en talleres masculinos, con lo que estos se convertían en mixtos.

«Es muy complicado hablar de números sobre Masonería  durante la Segunda República, porque la documentación que se conserva es muy limitada».

Algunas de las mujeres que poblaron las logias en el siglo XIX tuvieron una gran relevancia intelectual. Estoy pensando en las hermanas Carvia, Ángeles López de Ayala, Rosario de Acuña, Belén Sárraga… Fueron mujeres de una importante actividad intelectual y que intervinieron en los primeros movimientos feministas que hubo en España. Se caracterizaron por ser librepensadoras, republicanas e, incluso, espiritistas.

Entonces, las logias, ¿se constituyeron como unos lugares de sociabilización femenina?

Por supuesto. Incluso, algún historiador –como Pedro Álvarez Lázaro– ha hablado de la Masonería como escuela de formación del ciudadano. Desde el siglo XIX, las mujeres que entraban en la Orden se imbuían de ese conocimiento simbólico del que habla la Fraternidad, que descartaba la ignorancia y elevaba a las personas a través de la instrucción. Fue una experiencia vital y cultural muy importante para ellas.

Todo esto se produjo en un contexto social en el que a la mujer se la valoraba fundamentalmente como madre y responsable de la educación de sus hijos. Por ello, se pensaba que debía estar formada para desempeñar un buen papel dentro de la enseñanza de sus vástagos. En este sentido, en muchos discursos y artículos masónicos se planteaban si debían dejar entrar a las señoras en las logias. Y, de hecho, muchos de estos textos se mostraron favorables a la iniciación, por la labor social que se concedía a las féminas y no por ellas mismas, lo cual no deja de ser una concepción machista…

En otro orden de cosas, ¿durante la Segunda República hubo un incremento de la Masonería Femenina en nuestro país?

«Los investigadores en España –y, sobre todo, en historia– o están muy mal pagados o han de trabajar por su cuenta».

Es muy complicado hablar de números durante este periodo, porque la documentación que se conserva es muy limitada. Por ejemplo, lo que se encuentra en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca es fruto de la represión. Se trata de un material que las tropas de Franco incautaron para, posteriormente, perseguir a los masones. Hubo muchos más expedientes sobre pertenencia a la Orden que miembros reales.

Por ejemplo, en el mencionado archivo hay una referencia a Victoria Kent, en la que se afirma que formó parte de una logia. Sin embargo, es el único documento que asegura este extremo. De hecho, el historiador José Antonio Ferrer Benimeli tuvo la oportunidad de hablar con ella y le confesó  que nunca fue componente de la Fraternidad. En consecuencia, hay que hacer crítica de fuentes.

Además, desapareció mucha documentación relativa a la Segunda República. Según iban entrando las tropas franquistas, las logias destruyeron los archivos, para evitar represalias. Por tanto, es poca la información que nos ha llegado, sobre todo en comparación con décadas anteriores. Aún así, estos talleres de Adopción fueron tremendamente importantes, debido a la talla de las masonas que estuvieron en su interior. Entre ellas, hubo mujeres conocidísimas: escritoras; políticas como Clara Campoamor; etcétera.

Con la llegada de la democracia a España en 1978, ¿se ha resuelto la memoria de los masones?

Creo que no, porque han intentado recuperar su patrimonio y, en general, no lo han conseguido. Excepto en un caso, el de la logia Añaza de Santa Cruz de Tenerife, que sí recobraron su templo. Por tanto, todavía hay una labor pendiente muy importante para reconocer el significativo papel que la Masonería tuvo en la historia de España.

«Hay una labor pendiente muy importante para reconocer el significativo papel que la Masonería tuvo en la historia de España».

De hecho, una de las formas que existen para recuperar esta memoria es mediante la investigación. En España, ¿se está invirtiendo bien en este ámbito y, más concretamente, en los estudios de género?

Creo que no. Los investigadores en España –y, sobre todo, en historia– o están muy mal pagados o han de trabajar por su cuenta. En mi caso, tuve que hacer la tesis doctoral durante mis ratos libres, tras conseguir empleo de profesora. No hay becas. No existe ninguna ayuda.

Y sobre las cuestiones de género pasa lo mismo. Actualmente empieza a estar un poco más de moda gracias a una serie de libros que han tenido éxito mediático, y que han puesto en la palestra la falta de historiografías que recuperen la memoria de las mujeres. Hasta ahora, la historia siempre la han hecho los hombres y el papel de las féminas se ha obviado. Pero ahora se están intentando recuperar.

Y, sin embargo, el gobierno de Rajoy parece no enterarse. En los últimos tiempos está poniendo en duda la importancia de esta investigación de género. ¿Qué opina al respecto?

Posturas como ésta impulsan a caminar hacia atrás. ¿No queremos una enseñanza integradora y que refleje la verdad en todos los aspectos de nuestra historia? En consecuencia, me parece muy mal que los avances que se habían conseguido en este sentido ahora se puedan echar por la borda. Sobre todo porque todavía queda muchísimo por hacer.

La universidad, ¿es permeable a los estudios de género?

«En los estudios de género es bienvenido todo aquel al que le interesen estos asuntos. Tanto hombres como mujeres».

En Salamanca existe un centro de estudios de la mujer. Y en otros lugares también se han ido creando institutos parecidos. Es algo que está muy bien. Pero se podría hacer más.

Por tanto, ¿hay esperanza en que haya una mayor profundización en el enfoque de género?

Creo que sí, porque la sociedad lo demanda. Tanto mi generación como las posteriores, nos hemos empeñado en saber mucho más sobre este tema, de lo que han hecho las mujeres e, incluso, de lo que no han realizado. Ha habido épocas en las que han estado calladas por obligación. Por tanto, los silencios son muy importantes en historia. Hay que seguir investigando. Además, existe mucho interés por estos temas, sobre todo por parte de las generaciones que se van incorporando a la universidad.

En consecuencia, es un trabajo de todas, pero también de todos…

¡Por supuesto! En los estudios de género es bienvenido todo aquel al que le interesen estos asuntos. Tanto hombres como mujeres.

 

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7 Responses to "“Por la Masonería Femenina han pasado mujeres de gran relevancia”"
  1. ROSA ISABEL BENDECK OLIVELLA dice:

    Gracias por la entrevista, es como un rico aperitivo que abre el apetito.

    Como duda, ¿actualmente podemos hablar de masonería de mujeres en nuestro país?

    En caso afirmativo, ¿qué papel juega a la hora de impulsar la igualdad?

    Si tuvieses referencias bibliográficas sobre este tema os lo agradecería.

  2. Julio Martínez García dice:

    Buenas tardes.

    En primer lugar, muchísimas gracias por leer la entrevista. Es muy amable.

    Actualmente, sí que existe Masonería Femenina en España. De esta forma, la mujer participa en un espacio público más, lo que también supone caminar hacia la igualdad real.

    En cuanto a las referencias bibliográficas que me comenta, le recomiendo las obras de Natividad Ortiz Albear. En concreto, dos:

    – «Las Mujeres en la Masonería», editado en 2005 por la el servicio de publicaciones de la Universidad de Málaga.

    – «Mujeres masonas en España: diccionario biográfico (1868-1939)», aparecido en 2007.

    Por otro lado, la investigadora María José Lacalzada también ha escrito bastantes cosas sobre Masonería Femenina en castellano.

    Y, en último lugar, la revista académica REHMLAC+, especializada en historia de la Masonería, ha publicado bastantes artículos sobre logias de mujeres, e, incluso, algún especial sobre dicha materia. Pongo la web de la revista:

    http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/rehmlac

    Espero haber respondido a sus preguntas.

    ¡¡Muchas gracias!!

    Saludos.

  3. Antonia Baldó dice:

    Me ha gustado mucho el articulo. Seria interesante que nos ilustraras con una conferencia sobre el tema.

  4. Conxita mors dice:

    Hola, buenas tardes. Soy masona y quizas añadiria que en este momento, ademas de la Gran Logia Femenina, existen diferentes Obediencias que tienen Logias mixtas, o sea de hombres y mujeres juntos. A una de estas pertenezco yo. Saludos
    Conxits

  5. Natividad Ortiz dice:

    Hola a todos y todas. Yo también agradezco vuestro comentarios. Me alegra mucho que os hayáis interesado por un tema apasionante y poco conocido. Estoy a vuestra disposición. Un abrazo
    Nati

  6. Raúl Espinoza dice:

    La verdad es la bandera de todo masón. Cualquier investigación que aporte verdad, será positiva.
    El estudio estrategico de cada realidad histórica, señalará los caminos a seguir. La Gran Logia Mixta Universal, ya lleva siglo y medio, en que los géneros trabajamos juntos, por el Bien General de la Humanidad.

  7. Vitrioliko dice:

    Masonería masculina y femenina son entendibles. La mixta es como si hubiera conventos de monjas y frailes «arrejuntados».

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