Julio Barea: “No hace falta crecer al infinito para vivir dignamente”

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La protección del medio ambiente y la consecución de la paz. Éstos son dos de los objetivos principales de Greenpeace. Para ello, desde esta organización desarrollan diferentes campañas, que intentan abarcar la totalidad de las problemáticas del entorno natural. El responsable de estos programas de conservación en nuestro país es Julio Barea, con el que Fuego Amigo ha querido conversar para conocer el posicionamiento de su entidad en los temas más candentes que afectan a los ecosistemas y a la humanidad en su conjunto.

Cuando Obama visitó España, ustedes impulsaron una acción en la que colgaron un gran cartel contra el TTIP en el edificio Metrópoli de Madrid. ¿Qué afecciones tiene este acuerdo en el medio ambiente?

Lo que se está intentado es armonizar determinada legislación que afecta sanitaria y socialmente a los habitantes europeos, para equiparla con Estados Unidos. Todo ello con el propósito de liberalizar el comercio. En Europa existen unos estándares más altos en temas como el ambiental. En consecuencia, para que las empresas norteamericanas puedan vender sus productos aquí, algunas de estas leyes tendrán que ser rebajadas, porque de lo contrario las compañías de EE.UU. no cumplirían con las exigencias establecidas en nuestro continente.
Un ejemplo de ello lo encontramos en los transgénicos, que es una industria muy potente en Estados Unidos, pero que en la UE le está costando muchísimo arrancar. De hecho, el único país que tiene una superficie comercial y desarrollada de cultivos transgénicos es España. Pero en el resto de la Unión Europea hay gobiernos que han prohibido este tipo de prácticas.

«En la Unión Europea hay gobiernos que han prohibido los cultivos transgénicos»

Precisamente, hace unas semanas apareció una carta firmada por 109 nobel criticando la postura de Greenpeace sobre los transgénicos. ¿Qué respuesta dan ustedes a este documento?

Dimos una contestación muy contundente. No sólo se trata de un ataque a Greenpeace. Es también una defensa clamorosa a la industria transgénica. De hecho, nosotros no nos oponemos a la biotecnología. Todo lo contrario. Estamos a favor de ella, siempre que se desarrolle en ambientes confinados y controlados, sin liberar organismos modificados genéticamente, que acaban perjudicando enormemente al entorno. De hecho, España es uno de los países que ha superado el 10% de pérdida de biodiversidad. Y en este proceso los transgénicos han tenido mucho que ver.

Es más, se puede observar cómo estamos perdiendo nuestras colonias de polinizadores. Algo que se produce muchas veces por el uso de herbicidas, pesticidas y agroquímicos, que están relacionados con estos cultivos intensivos. Por tanto, y frente a la opinión de los Nobel, hemos respondido y nos mantenemos en nuestra postura. También nos avalan bastantes científicos.

«España es uno de los países que ha superado el 10% de pérdida de biodiversidad»

Lo que está claro es que esto ha sido una maniobra de la industria transgénica, que ve muy afectados sus intereses económicos y a la que le importa muy poco si sus productos son nocivos o no. Está gastando muchos millones en publicidad y en intentar vender sus productos de cualquier forma.

En otro orden de cosas, ¿qué opinan de la fractura hidráulica?

Se trata de una técnica que se ha desarrollado bastante en Estados Unidos. Sin embargo, los yacimientos en este país se están comenzando a agotar. Por tanto, la industria quiere trasladarse a otros lugares donde puedan seguir haciendo fracking. Están intentando introducirla en Europa. Pero en nuestro continente, al igual que con los transgénicos, la fractura hidráulica también está teniendo contestación. Se ha prohibido en varios países. Pero España, de nuevo, puede constituirse en la puerta de entrada de esta fórmula extractiva. Es el único territorio, junto con Reino Unido, donde actualmente existen proyectos de exploración.

En cualquier caso, desde Greenpeace nos oponemos al mencionado sistema. No sólo porque es contaminante y afecta negativamente al medio ambiente y a la salud de las personas, sino porque también es un retroceso absoluto respecto a lo que debe ser el nuevo modelo energético. El mismo ha de estar basado en las energías renovables. Sobre todo en un país como España, donde hay gran cantidad de fuentes como el sol y el viento.

En este sentido, ¿qué piensan sobre la política del ex ministro José Manuel Soria en torno a las energías renovables?

Julio Barea, director de campañas de Greenpeace. Fotos: Greenpeace / Mario Gómez.

Julio Barea, director de campañas de Greenpeace. Fotos: Greenpeace / Mario Gómez.

Fue lamentable. Desde el primer día la denunciamos. Era curioso ver cómo cuando estaba en la oposición, Soria apoyaba a las renovables. Sin embargo, al llegar al Gobierno se doblegó a las premisas de las compañías eléctricas y energéticas. Lo primero que hizo fue plantear unas prospecciones petrolíferas en Canarias –que fueron muy contestadas– y dar un recorte brutal a las renovables. De hecho, hasta ese momento España era pionera a nivel mundial en implantación y tecnología en fuentes limpias. Ahora, por el contrario, somos uno de los países que menos estamos desarrollando nuestro potencial en renovables.

Éste es uno de los grandes problemas ambientales que está atravesando España. Pero hay otros muchos, como el de los incendios. ¿Se está actuando bien para atajar los fuegos?

No se está haciendo bien. Es evidente. De hecho, cada año se repiten estos episodios. Y no parece que la tendencia general vaya a cambiar en los próximos años, porque no se está variando la política forestal. Además, nuestro país es el territorio de Europa con mayor superficie en peligro de desertificación.

Por tanto, ¿qué medidas se podrían tomar para evitar los incendios?

Apostar por una buena gestión forestal, implicar a los municipios en dar valor a los bosques y que existan unas labores de mantenimiento durante todo el año. Está bien que tengamos muchísimos efectivos en verano para gestionar el fuego, pero tendría que ser una labor que se prolongase a lo largo de los 12 meses. La masa boscosa no se puede abandonar durante el invierno. Hay que cuidarla y gestionarla constantemente.

Desde un punto de vista internacional, estamos a punto de que comience la COP22 en Marrakech. Lo hará el próximo 7 de noviembre. Pero la anterior reunión, celebrada en París en diciembre de 2015, ¿cumplió las expectativas de Greenpeace?

«Los bosques no se pueden abandonar durante el invierno. Hay que cuidarlos y gestionarlos constantemente»

La COP21 celebrada en la capital francesa tuvo unos resultados interesantes. Puso de manifiesto la importancia del clima y arrancó un acuerdo de prácticamente de todos los países del mundo. Un hecho que, por ejemplo, no se dio en la cumbre anterior. Esperemos que las decisiones de 2015 se ratifiquen en Marrakech y se empiece a trabajar en medidas concretas.

En cualquier caso, la COP21 pudo haber sido mejor. Pero creo que nos encontramos en el camino indicado y estamos a tiempo de revertir el calentamiento global. Pero tiene que haber una implicación y voluntad clara de los países –sobre todo de los más importantes– para liderar este cambio.

¿Qué elementos se podrían haber mejorado de la COP21?

Por ejemplo, la llegada a acuerdos concretos, con emisiones y tiempos definidos desde el principio. Los compromisos alcanzados se tendrían que haber ratificado, cerrado y garantizado en la cumbre. Esto es lo que faltó. Pero estamos viendo cómo los países cada vez muestran una mayor preocupación por estos asuntos y son más conscientes de la gravedad de los efectos del cambio climático.

«La COP21 pudo haber sido mejor. Pero creo que nos encontramos en el camino indicado»

Por tanto, entre las soluciones por las que estamos apostando se encuentra el cambio del modelo energético y el impulso de las energías renovables. De hecho, ellas mismas están situándose en el mercado. Se está observando que, aunque últimamente ha bajado el precio del petróleo, cada vez se instala más potencial renovable en todo el mundo, porque es más barato, más rentable y genera más empleo. Al final, la economía global nos está ayudando a que el modelo cambie. Quizá no todo lo rápido que quisiéramos, pero se está transformando.

Habla del modelo energético, pero ¿también tendría que darse un nuevo sistema productivo y de consumo para conseguir alcanzar el decrecimiento?

Absolutamente. El planeta y los recursos son finitos y no podemos seguir incrementando nuestra producción sin límite. Además, no hace falta crecer al infinito para ser feliz y vivir dignamente. Poseemos medios suficientes como para intentar tener un modelo mucho más sostenible. Se trata de la “Economía circular” en la gestión de los residuos, por ejemplo. Pero si seguimos al ritmo actual, necesitaremos varios planetas para seguir alimentándonos.

«Estamos todavía a tiempo de revertir el proceso catastrófico de cambio climático»

Por tanto, ¿hay esperanza para la Tierra?

Nosotros la tenemos. De hecho, trabajamos con esperanza e ilusión. Estamos todavía a tiempo de revertir el proceso catastrófico de cambio climático. De hecho, la economía muchas veces nos ayuda en este sentido. Con el asunto de las renovables ha sido clarísimo. Poco a poco se está presentando un escenario favorable. Eso sí, no podemos bajar la guardia, porque de lo contrario las formas antiguas de hacer las cosas regresarían otra vez. Pero, en cualquier caso, tenemos esperanza en que haya solución para el planeta.

 

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