Donald Trump: el excéntrico multimillonario outsider

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Mucho se ha dicho ya sobre Donald Trump. Quizá demasiado. Se ha hecho referencia a su verborrea sin filtro, a su xenofobia, a su racismo, a su escasa querencia por los mexicanos –y por otras nacionalidades y etnias–… Pero, en realidad, ¿quién es este multimillonario excéntrico? ¿Tiene verdaderas posibilidades de ganar las elecciones presidenciales de noviembre de 2016? ¿Es un republicano al uso o, sin embargo, es un outsider que quiere beneficiarse del desencanto existente en muchas capas de la población americana?

Son preguntas que han intentado responder muchos expertos. Sin embargo, Fuego Amigo se ha acercado al lugar. Ha recorrido Texas y ha aprovechado para hablar con dos profesores de la Universidad de Houston (UH). Ambos son mexicanos. Uno de Tampico (Tamaulipas) y otro de Ciudad de México. Sin embargo, los dos llevan varios lustros viviendo en Estados Unidos. Allí han realizado parte de su formación y ahora están educando a las nuevas generaciones. Guillermo de los Reyes como profesor del Departamento de Estudios Hispánicos de la UH y Jerónimo Cortina como docente de Ciencia Política de la mencionada institución universitaria.

Jerónimo y Guillermo

Jerónimo Cortina y Guillermo de los Reyes, de la Universidad de Houston

Por tanto, nos encontramos ante dos personas comprometidas con en el avance de los Estados Unidos. En consecuencia, no comparten muchas de las apreciaciones excluyentes de Trump, sobre el que no ahorran calificativos a la hora de definirle. “Se trata de una persona que no aporta nada al debate público y que simplemente está persiguiendo una cosa más dentro de su lista de aspiraciones y de su currículum vitae [en referencia a sus querencias presidenciales]”, denuncia Jerónimo Cortina. “Inició la precampaña como una especie de juego y después se dio cuenta que podía llamar la atención, y eso le alimentó”, complementa Guillermo de los Reyes. De hecho, ambos expertos inciden en que el candidato republicano –a falta de la confirmación de la Convención de su partido– tiene unas altas dosis de egolatría.

Pero, ¿quién es este personaje? Trump es neoyorkino, presbiteriano y ha amasado una gran fortuna en múltiples sectores. Entre ellos, el hotelero y el del juego. De hecho, Forbes ha calculado su riqueza en 4.500 millones de dólares, lo que le coloca en el puesto 121 de los 400 hombres con más capacidad adquisitiva de los Estados Unidos. Una solvencia económica que le ha permitido apoyar diversas campañas de candidatos presidenciales, tanto republicanos como demócratas. Incluso, llegó a donar 6.400 dólares a la candidatura de Hilary Clinton en las Primarias de 2008, cuando se enfrentaba a Barak Obama. Hoy, Hilary es su más que posible contrincante en las Presidenciales de noviembre.

Los apoyos de Trump.

Entonces, ¿cómo es posible que Trump esté ganando tantos adeptos? “En las Primarias republicanas hay un fenómenos de autoselección, que implica que sólo aquellos que están realmente comprometidos con el partido acudan a las urnas”, explica Jerónimo Cortina. “El votante que está participando en el proceso es muy específico, está girado totalmente hacia la derecha y no necesariamente representa al elector medio de los comicios de noviembre”, subraya el profesor de Ciencia Política de la UH.

Todo ello hay que entenderlo en un proceso de insatisfacción por parte de los sectores más tradicionales de la población americana. Unos grupos que, en palabras de Guillermo de los Reyes, desean un político que “tome el control”. Una pretensión que se produce, sobre todo, después del mandato de Barak Obama: un presidente afroamericano al que han considerado extremadamente liberal. “Bajo esta concepción ven en Trump la salvación a unos problemas que, en realidad, no existen”, explica el doctor en Historia.

Sin embargo, estos electores no son conscientes de la forma de actuar de Trump. Según subraya Jerónimo Cortina, el magnate neoyorkino, en realidad, se está sirviendo del sistema que tanto critican los “insatisfechos” que le votan. De hecho, dicho empresario republicano realiza negocios a gran escala y se aprovecha de las leyes nacionales para su propio beneficio económico y financiero. “Están apostando por una persona que es el ejemplo de la globalización, de los problemas que han estropeado la vida económica de estas personas”, incide el doctor en Ciencia Política.

Por tanto, ¿Trump sería un neopopulista? “Sí, totalmente”, responden los dos profesores al unísono. “Tiene una personalidad mesiánica y, por eso, la gente le sigue”, argumenta Guillermo de los Reyes. “Si realmente sus votantes fueran coherentes, apoyarían a Bernie Sanders [candidato en las Primarias demócratas], porque es el que quiere traer los trabajos a Estados Unidos, regresar a una suerte de New Deal”, explica Jerónimo Cortina.

Y los demócratas, ¿qué?

Pero, al mismo tiempo, y frente a la más que probable candidatura de Trump, los demócratas se encuentran todavía en pleno proceso de Primarias. Actualmente, la aspirante que tiene una mayor ventaja es Hilary Clinton. En el momento de realización de este reportaje (13 de mayo de 2016) contaba con 2.240 delegados frente a los 1.473 de su contrincante, Bernie Sanders. El mínimo necesario para hacerse con la nominación son 2.383 representantes.

Por tanto, y a falta de la confirmación por parte de la Convención del mencionado partido –que tendrá lugar en unas semanas–, parece que Clinton lo tiene más fácil para constituirse como la candidata para las elecciones Presidenciales de noviembre. Pero, ¿qué diferencia existe entre ambos aspirantes? Algunos sectores ven al senador por Vermont como una válvula de escape a su inconformismo, mientras que la ex Secretaria de Estado no les genera tanta ilusión.

Sin embargo, el panorama se complica si se analizan las preferencias de los ciudadanos a nivel general. “Sanders polariza mucho a la población. En términos europeos sería un socialdemócrata, pero aquí, en Estados Unidos, la socialdemocracia sería vista como comunismo”, contextualiza Jerónimo Cortina. Por ello, ante un hipotético enfrentamiento entre Sanders y Trump, Cortina no se atreve a dar un pronóstico 100% seguro. “Creo que, en este caso, la gente preferiría la opción republicana, porque verían a Sanders como un comunista”, augura.

Ante esta situación, y vistos los resultados de las Primarias, Guillermo de los Reyes se pregunta por qué Bernie Sanders no se retira ya de la carrera demócrata, y le deja el camino libre a Clinton. Así lo hizo la ex Secretaria de Estado en el proceso de 2008, cuando la distancia que le separaba de Obama era menor que la existente actualmente entre ella y Sanders.

Las posibilidades de victoria de Trump

En cualquier caso, a día de hoy, y salvo sorpresa mayúscula, parece que las Primarias arrojarán dos candidatos. Por el lado republicano estaría Donald Trump, mientras que por el demócrata Hilary Clinton sería quien conseguiría el puesto. Pero, ¿qué pasará en las elecciones presidenciales de noviembre? En lo que llevamos de 2016 la mayoría de las encuestas dan una holgada victoria a Clinton, con un margen muy por encima del 5% –que, en la mayoría de los casos, asciende a entre ocho y diez puntos–. Sólo los sondeos de Fox News, Gravis Marketing/One America News Network y Suffolk University/USA Today dan como vencedor a Trump. Pero siempre por debajo del 3%, es decir, dentro del margen de error que contempla la demoscopia.

Una situación que a Jerónimo Cortina, el profesor de Ciencia Política de la UH, le hace evocar las elecciones de 1964. En las mismas se enfrentaron Johnson por los demócratas y Goldwater por los republicanos. Éste último empleó un mensaje radical en lo étnico, contrario a cualquier tipo de integración racial. Una postura que provocó que los conservadores sólo llegaran al 38,47% de los votos, frente al 60,4% de sus contrincantes.

Se trata de un panorama que, de reeditarse, puede ser muy peligroso para el Partido Republicano, ya que “se estaría jugando la existencia como una formación viable”, indica Cortina. “Hay que tener en cuenta que los sectores con mayor crecimiento en Estados Unidos son los latinos y los afroamericanos”, añade el politólogo. De hecho, la población hispana ha pasado de constituir el 1% en 1950, al 10,2% en 1995 y al 14% En 2006. Incluso, hay proyecciones que aseguran que en 2050 podría llegar al 30% del total. Por ello, cada día tendrán menos cabida los mensajes racistas en aquel país.

Además, si a los mensajes xenófobos del magnate se añaden sus críticas, mofas y ataques contra mujeres, discapacitados y otros sectores, puede que sus aspiraciones presidenciales se vean gravemente afectadas. Sobre todo si se atienden a los estándares sociales de justa convivencia. Sin embargo, a día de hoy, todo se encuentra en el aire. Por ello, estimado lector, ¿qué opina usted? ¿Habrá presidente republicano o, por el contrario, será una mujer demócrata la que ocupe la Casa Blanca?

Ted Cruz: el extremista republicano

El grueso de las críticas se han dirigido contra Donald Trump. Sin embargo, entre los precandidatos republicanos no ha sido el único personaje polémico. Otro claro ejemplo fue Ted Cruz. Nacido en Canadá y de padre cubano, este abogado se constituyó como candidato en las Primarias republicanas. Sólo lo fue hasta el 3 de mayo de 2016, fecha en que se retiró de la carrera electoral. Entre sus propuestas se encontraban la de eliminar todas las órdenes ejecutivas de Obama el primer día de su gobierno. También quería suprimir la Ley de Reforma de Salud del actual presidente, negar la legalización de indocumentados, acabar con la ciudadanía por nacimiento para los hijos de inmigrantes ilegales o recortar el presupuesto federal en más de 500.000 millones de dólares. Además, Cruz negaba el cambio climático, se oponía al matrimonio homosexual, era favorable a la pena de muerte y apostaba por una política exterior más neocon.

Unas políticas que fueron denunciadas por diversos sectores y personalidades. Entre ellas, se encontraba el expresidente Jimmy Carter, quien indicó que, entre Cruz y Trump, habría preferido a éste último. “Trump es completamente maleable. Yo no creo que tenga posturas muy fijas ni inflexibles. En cambio, Ted Cruz no es para nada manejable. Sus ideas son de extrema derecha, y las implementará inflexiblemente si se hubiera convertido en presidente”, señaló el político demócrata. Una postura que es compartida por mucha población estadounidense, como Jerónimo Cortina y Guillermo de los Reyes.

 

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