¡Canis y titulados españoles, uníos!

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En la redacción de Fuego Amigo hemos iniciado la lectura del célebre libro de Owen Jones: Chavs. La demonización de la clase obrera. Como resultado de esta actividad escribiremos algunos artículos con interpretaciones y análisis de la obra, o inspirados en ella, desde las diversas perspectivas que tratamos en la revista. Inicio esta serie con algunas reflexiones surgidas del intento de transponer la descripción discursiva de Reino Unido a España.

Desde un punto de vista abstracto, el análisis de Owen Jones es aplicable al contexto español, sin embargo las realidades específicas que describe el autor resultan muy dispares y (¿todavía?) poco perceptibles en nuestro país.

En primer lugar, se advierten algunas diferencias en la terminología empleada. Sí contamos en España con vocablos y expresiones que podrían acercarse al término inglés ‘chav’. Algunos ejemplos de equivalencia serían choni, cani, poligonero, Jenny o Richard. Pero, a pesar de ser posible la categorización del grupo identificado como ‘chav’, no existe un término claro ni de uso tan extendido y asentado como ocurre en Reino Unido.

En segundo lugar, el impacto de la evolución histórica, muy diferente entre los dos países, es uno de los elementos más llamativos. Mientras el gobierno de Margaret Thatcher ponía en marcha el discurso de descrédito del estado social, España caminaba en la dirección opuesta. El discurso político de la década de los ’80 aspiraba a la construcción de un modelo que cubriera las grandes carencias y desigualdades sociales. Y aunque en la práctica, a rebufo de Reagan y Thatcher, el gobierno de Felipe González inició el expolio de algunas propiedades estatales, en el discurso, los referentes eran países con modelos sociales muy desarrollados, especialmente el de la vecina Francia.

El número de personas que podría responder al perfil de ‘chav’, desde la perspectiva de ‘la clase media’, parece muy inferior en España, pero esta distancia es aún más perceptible en las connotaciones y la normalización del término. Uno de los ejemplos más ilustrativos es el de las madres solteras. Lejos de la representación de parásitos del sistema de protección social, vagas, derrochadoras y sin aspiraciones, que domina en Reino Unido; la significación dominante de la madre soltera en España no conlleva un simbolismo negativo. Al contrario, se asocia la situación de la madre soltera a mujeres luchadoras, decididas y valientes. La distancia entre ambas representaciones se debe probablemente a la reacción de la sociedad española tras el fin de la dictadura. Las reivindicaciones del movimiento feminista en España son contestaciones a uno de los regímenes autoritarios más misóginos del siglo XX, y en este caso concreto, al violento ensañamiento de la dictadura franquista contra las madres solteras.

Vicky Pollard, personaje de la serie inglesa Little Britain. Owen Jones critica la parodia de la madre soltera que tiene hijos para abusar del sistema de protección inglés

Vicky Pollard, personaje de la serie inglesa Little Britain. Owen Jones critica en Chavs la parodia de la madre soltera que tiene hijos para abusar del sistema de protección social inglés

El discurso del ‘chav-hatred’ (odio/desprecio a los chavs) es uno de los vástagos de la idílica historia de amor entre Thatcher y el neoliberalismo, que hoy, hecho todo un hombrecito, reclama su herencia. El agresivo discurso de los ’80 en Reino Unido se ha interiorizado y forma parte de la normalidad política. La manifestación del descontento y la rabia por la pérdida de derechos sociales – muy intensa en los ’80 – es marginal y ya no encaja en el contexto inglés actual. Quizás el momento que vivimos sea el intento de la construcción de un escenario similar en España.

El discurso del ‘abuso’ de las coberturas que proporciona el Estado se ha intensificado en nuestro país desde el inicio de la crisis, pero es justo señalar que ha emergido una defensa de las estructuras públicas de protección social a la altura de la belicosidad neoliberal. Y más nos vale. Leyendo Chavs, se descubre que lo que nos jugamos es mucho y que el resultado de la batalla que se disputa hoy en España marcará no sólo nuestro bienestar material, sino nuestra percepción y la división de la clase obrera.

Finalmente, un tercer punto de divergencia respecto a Reino Unido es la dificultad para hablar de un grupo homogéneo desde el punto de vista económico. En términos generales, en Reino Unido, una alta formación garantiza la supervivencia, y el acceso a trabajos con retribuciones económicas que permiten algo más que cubrir necesidades básicas. Sin embargo, en España, una alta formación te garantiza unas vacaciones permanentes no retribuidas en casa de los padres o el ostracismo. La obligada emigración de la elites culturales no afecta en la misma proporción a la sociedad inglesa que a la española. (Para no romper la media de las estadísticas no se han incluido en el estudio ni los miembros ‘preparados’ de nuestra Casa Real, ni familiares del Tribunal de Cuentas)

En España nos encontramos con un extenso grupo de personas, que a través de la formación, ha adquirido una seña de identidad propia y distintiva. Pero en términos económicos, pertenece a un grupo mucho más amplio caracterizado por la precariedad, y por todo lo que ésta supone en la conformación de la identidad, y que normalmente se silencia: estrés debido a la dificultad para encontrar un empleo, desesperación ante la incapacidad para cubrir necesidades básicas, problemas de integración en las rutinas de la población con empleo, vergüenza animada por el discurso neoliberal del ‘si quieres y lo mereces, puedes’, erosión de la autoestima…

Esta peculiaridad española en cierta manera diluye el muro, tan marcado en Reino Unido, que separa a los ‘chavs’, ya que en términos materiales se conforma una clase de diversas procedencias y trayectos, en el que la formación no es una variable. A propósito de este fenómeno, habrá que pensar hasta qué punto la presencia de la burguesía ‘cultural’, entre los damnificados de la embestida neoliberal, ha permitido la presencia de las protestas.

Mucho más interesante y aplicable a las dinámicas sociales en España es el modo en el que esta élite cultural – y precaria – intenta marcar la distancia discursiva – que es lo único que les queda – respecto a los ‘chavs’; pero esto es materia para otro artículo. Por ahora, la anécdota con la que comienza el libro de Jones será difícil encontrarla en España, porque todos nosotros – canis y titulados –, nos encontraremos en el Primark comprando los regalos de Navidad*.

 

* Chavs comienza con una situación anecdótica vivida por Owen Jones. Entre un grupo de amigos, con formación académica y progresistas, uno de ellos hace un chiste que manifiesta la normalización del discurso de desprecio hacia los ‘chavs’ en la sociedad inglesa: «Es una pena que Woolworth’s vaya a cerrar. ¿Dónde van a comprar ahora los ‘chavs’ sus regalos de Navidad?» Woolworth’s era una cadena con productos de bajo coste, similar a Primark. Jones indica, que en ese grupo de amigos, el mismo comentario con connotaciones de género o raza hubiera sido razón de crítica y el autor expulsado del grupo.

 

 

Owen Jones. Chavs. The demonization of the working class (Londres: Verso, 2012)

Owen Jones. Chavs. La demonización de la clase obrera (Madrid: Capitán Swing, 2013)

 

One Response to "¡Canis y titulados españoles, uníos!"
  1. iria dice:

    En Berlin sigue habiendo Woolworth’s afortunadamente!

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